
El cuento sigue las andanzas del espadachín Dick
Van Dyke (y su madre), mientras cumple el encargo del rey de llegar a un
acuerdo con el temible caballero Negro por el pago de una deuda. Es una misión
difícil y peligrosa, en la que el héroe no tendría la menor posibilidad de
triunfar de no ser por los cuidados (un poco agobiantes a veces, pero siempre
abnegados), la protección y el sentido común de la autora de sus días.
El relato destila aventura, humor (a varios
niveles) y, sobre todo, reconocimiento hacia el desinteresado amor de las
madres por sus hijos (que no siempre es apreciado, como es el caso de Dick Van
Dyke, en su justa medida). El espadachín tiene grandes proyectos, está
dispuesto a comerse el mundo e incluso se llega a avergonzar un poco de las
atenciones recibidas, pero a la hora de la verdad nada es capaz de interponerse
entre una madre y el bienestar de su hijo.